fbpx

Rodrigo Gutiérrez (@rguuti) empezó su carrera como creativo publicitario, pero no tardó en darse cuenta de que quería poner toda su energía creativa en crear sus propios proyectos. Primero emprendió a la par de su carrera publicitaria —en la que trabajó en el área digital. Hoy por hoy se dedica plenamente a sus emprendimientos (ya va por su cuarto proyecto, una app para alquilar wi-fi). Charlamos con él y nos contó cómo fue su historia, cuáles fueron sus mayores desafíos y qué rol tuvo el networking en su carrera como emprendedor.

qroom de rodrigo gutiérrez

Qroom es uno de los últimos proyectos de Rodrigo. Foto: Qroom.

¿Cómo era antes tu historia y cómo es ahora?

Si bien hice la Escuelita de Creativos y estudié ahí publicidad, podría decir que casi ni estuve en el palo publicitario tradicional. Cuando todavía trabajaba en una agencia, empecé en paralelo mis primeros emprendimientos. Uno era una red social donde los publicitarios podían conocer las últimas tendencias de la industria. Estuvo activa hasta el 2015. Otro fue weetsale, un emprendimiento de ventas en Twitter. Por eso podría decir que estuve poco en agencias de publicidad, pero sí en comunicación política. Yo pasé brevemente por ahí, y emprendiendo le encontré otra veta a esa producción de ideas, la de mezclarlas con la construcción de un negocio.

¿Qué aprendiste en el camino?

Como te decía, un poco la dirección de mi carrera fue de pensar ideas en agencias a también pensar ideas que tengan un potencial negocio. En este sentido, aprendí que más allá de tener una buena idea tenés que tener un buen modelo de negocio, porque cuando le cuentes tu idea a un inversor, lo que más le va a interesar es ver la rentabilidad, la capacidad de la idea de convertirse en un negocio rentable. También aprendí lo importante que es tener un buen equipo y una buena red de contactos.

¿Qué le aconsejarías a los que recién están empezando su emprendimiento?

Que pongan mucho pulmón porque esto lleva mucho tiempo, mucho trabajo y mucho esfuerzo. No hay que rendirse. Capaz que lo más importante para lograr esto es tener presente que los niveles de ansiedad que se manejan cuando emprendés son tremendos. Un mes estás muy arriba y sentís que tu emprendimiento es lo mejor, y al otro día no le encontrás la vuelta y te parece que es horrible. Así que convivir con la frustración y manejar la ansiedad son cosas clave. También les aconsejaría que tengan paciencia y perseverancia. Si no es el proyecto que tenés entre manos, va a ser otro. Hay que ser humilde en este sentido. Yo ya voy por el cuarto. Así que ser humilde, tener perseverancia, darle para adelante y hablar con muchas personas.

¿Qué importancia tuvo el networking en tu desarrollo?

El networking como instancia de feedback fue fundamental. La red de contactos siempre me dio muchas devoluciones que me enriquecieron un montón. Si bien salí de un mundo (el publicitario) donde abrirse a contar las ideas era visto como algo amenazador, tomé la dirección contraria y me puse a contar mis ideas, a pitchearlas constantemente. Me di cuenta de que si me abría a los otros, recibía mucho más que si me guardaba y no contaba nada. Porque la verdad es que uno construye a partir de un punto de vista, y se enfoca en eso, y esa no es siempre la forma. Por eso el networking tiene un factor de apertura, y por eso me dediqué durante estos años a recorrer espacios de networking y contar mi proyecto y nutrirme de las devoluciones. Así fue como pasé por eventos como Endeavor Red Innova para hablar con personas, contar mis ideas a inversores y repartir tarjetas. Pitcheando de esta manera conseguís muchas cosas, porque aun si no llega el financiamiento para tu proyecto, aprendés tips de cómo pitchearle mejor al siguiente inversor.

¿Cuáles fueron los factores claves en tu crecimiento?

Un factor clave para nosotros fue la invitación a participar del SXSW 2017. Este evento fue un salto enorme, ayudó muchísimo al crecimiento del emprendimiento. Cuando llegamos allá con Qroom no teníamos nada desarrollado. Sólo la idea, algunas presentaciones y la web. Fuimos con cero expectativas y terminó siendo un viaje increíble, una validación personal y profesional. Allá conseguimos muchos contactos y nos encontramos con muchos inversores. Hicimos muchísimo networking también. Había varios eventos que eran casi sólo de networking, no había presentadores ni nada por el estilo. Cuando volvimos a Buenos Aires nos trajimos muchísimo. Juntamos un fondo para volver a Estados Unidos y pasar seis meses allá, que es lo que te da el visado que pretendíamos. Fue en el segundo mes de ese viaje cuando largamos la app.

¿Qué herramientas que te resultaron útiles podrías recomendar?

Hay un libro que me parece la biblia de los emprendedores: Lean StartupHay mucho para aprender ahí. Es un libro que genera movilización porque habla de salir a probar las cosas, del MVP, de no esperar a tener todo listo para emprender, de salir a testear rápido. Otra lectura que fue como una herramienta para mí es el blog de Paul Graham. La literatura de negocios en general es una recomendación que hago, porque viniendo de una formación diferente a la de los emprendedores, me sirve muchísimo.